
Respiraba ese apestoso aroma de la ciudad,el reloj del edificio principal daban las nueve en punto.El sol ya se había escondido pero el viento seguia sofocante,miraba el cielo buscando la respuesta infiníta de la pregunta perdida.Sentía la frustración invadiendo el lugar,la gente pasaba por mi lado en una especie de coreografía.La triste rutina que nos manejaba con hilos invicibles se escondia tras los cubiculos de las oficinas.El cansancio se veia en la cara del que cruzaba por el interminable túnel.La ciudad ya no podía resistir más.Se derretía como cera caliente.La angustia corria por las venas del subterráneo.
El reloj ya daba las doce en punto.La ciudad cantaba sonidos sordos.Yo seguía mirando el cielo esperando a que la respuesta llegara a mi.La frustración la sentía a cada minuto.No podia pensar bien,el pasado me encadenaba a el remolino de emociones fuertes.Sólo la ciudad y mis deseos de correr podian deshacer la oscura nube de tristeza y perdición...





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