
Cada día camino por la misma calle,
veo los mismos autos pasar,
las mismas caras tristes una y otra vez,
sin embargo yo no soy la misma,
cada día el mundo tiene algo nuevo,
o soy sólo yo que le da una nueva interpretación.
Sonrio a los rayos del sol,
escucho el dulce canto de un pajarillo
dando un concierto,
nada me amarga,
la cálida brisa de la mañana me insita a ser feliz,
el baile de los verdes arboles hacen que mi corazón salte de alegría,
y como un alma libre inconcientemente comienzo a cantar.
la felicidad invade todo mi ser,
la tristeza no tiene espacio entre el regocijo que mi alma siente al ver
que hasta lo más simple de este mundo posee cierta belleza





No hay comentarios:
Publicar un comentario